Desde el 21 de Septiembre





Huyendo del tedio de la última semana santa cogí un vaso de cristal, puse dentro una flor y le hice una foto, y el tedio cedió ante una inesperada emoción.

Estaba en mi cocina, admiré la luz que entraba por la ventana y la sólida y oscura carpintería de madera, la textura de la pintura al temple de la pared y el corian blanco de la encimera como si fuera la primera vez que los veía. Paralizado, fascinado. Y la ansiedad que me corroe en esas fechas dio paso a un auténtico frenesí doméstico. Pensé en Antonio López y sus amigos pintores del hiperrealismo madrileño de los años 50 y durante los meses siguientes me dediqué con la misma urgencia del primer día a probar objetos, frutas, floreros sobre la encimera de la cocina. Una especie de autobiografía a través de bodegones compuestos por los mil objetos con los que convivo, incluyendo algunos cuadros que dialogaban en perfecta sintonía con flores, frutas y verduras.

No utilicé nunca trípode, actuaba a salto de mata y con verdadero desenfreno. No sé si este frenesí era debido a la inspiración o a mi innata ansiedad. De todos modos, aquí está el resultado.
Pedro Almodóvar

El artista destinará el total de su recaudación a la Fundación Mensajeros de la Paz